Publicado: 01/10/2017
Trahtemberg: Me declaro contrarreformista de la educación
El reconocido académico León Trahtemberg critica las políticas y estrategias que ha aplicado el Ministerio de Educación en los últimos años.
Foto: Andina

Por @LeonTrahtemberg


Recientemente se cuestionó a Idel Vexler por una supuesta intención contra-reformista  de las políticas y estrategias del Minedu que encarnaron Jaime Saavedra y Marilú Martens. Creo que es una interpretación equivocada respecto a planteamientos más bien coincidentes que Idel Vexler exhibió en sus años de viceministro y columnista.


Personalmente, me encantaría que verlo convertido en un contrarreformista de esa educación.


Si se le llama reforma a lo que han hecho los sucesivos ministerios de educación de los últimos 17 años, me declaro contra-reformista. Si se trata de esclavizar las propuestas educativas peruanas a los estándares de desempeño escolar medibles por pruebas censales de matemáticas y comunicación y hacer de la Terce o de PISA los tótems de la buena educación internacional, me declaro contra-reformista.


Si se trata de asumir que la autonomía escolar se alienta llenado los colegios públicos y privados con asfixiantes normas reglamentaristas, densas, abundantes, rígidas, con espíritu controlista sancionador, me declaro contra-reformista.


 Si se trata de convertir al Minedu en un súper evaluador de directores y profesores, especialmente a través de pruebas masivas informatizadas online, para que quienes aprueben se listen en un orden de méritos para  concursar por escoger un colegio para su nombramiento o llenar cupos limitados de ascenso en la escala magisterial, me declaro contra-reformista. 


Si se trata de organizar el currículo siguiendo las mismas áreas curriculares segmentadas de hace siglos, sin entender que los fenómenos naturales o sociales se vacían de significado cuando no son abordados interdisciplinariamente, y que la ciudadanía no se cultiva en ciertas horas de educación ciudadana sino en el cotidiano actuar en las relaciones de padres, maestros y alumnos, me declaro contra-reformista.


Si se sigue construyendo la relación mutua entre el ministerio de educación, los maestros y colegios sobre la base de la desconfianza mutua y el complejo de inferioridad frente a lo que logran los colegios y maestros en otros  países, me declaro contra-reformista.


Si se sigue considerando que la innovación educativa solo vale si es escalable y estandarizable, y debe nacer del Minedu, sin considerar que todo colegio debiera ser imaginado como una unidad de innovación de cuyas experiencias pueden aprender todos los demás, me declaro contra-reformista. 


Creo que el Perú ya merece un equipo ministerial contra-reformista.