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Publicado: 30/03/2018
Historias de éxito: La ejemplar batalla de Arturo
Conoce la historia del emprendimiento de Arturo Arribasplata, Marynera, un negocio que logró despegar después de tres años de mucho trabajo.
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Esta empresa genera 23 puestos de trabajo, entre personal de cocina y atención al cliente.

Trujillo. Hace más de siete años, Arturo Arribasplata Palacios empezó con su proyecto del negocio propio. El emprendimiento inicial era una hamburguesería y para tal alquiló un espacio pequeño de 40 metros cuadrados en la quinta cuadra de la avenida Carrión, en la urbanización San Nicolás.


Tras una mala experiencia cuando fue a almorzar en una cebichería, por la sazón y la atención al cliente, se convenció que era mejor montar un negocio de pescados y mariscos, algo que conocía pues nació y creció en el puerto de Chimbote. Su estrategia fue iniciar con precios bajos y una presentación del plato más pequeño.


Aunque contaba con apenas ese pequeño recinto que alquiló, echó andar el restaurante cebichería Marynera. Al año, logró arrendar todo el primer piso y pese a que las ventas de verano eran significativas, las temporadas de invierno se convirtieron en su talón de Aquiles, pues cada día perdía 200 soles por la poca afluencia de público y el personal de cocina y atención al que debía pagar.


Arturo Arribasplata inició su proyecto con un préstamo inicial de 17 mil soles que le quedaron cortos para los tres años que significó repuntarlo. “Vendí un terreno que tenía, lo mismo hice con mi moto, los amigos me prestaron y todo lo que ganaba como Contador en una empresa, lo invertía para mantener el local. En total habrán sido unos 150 mil soles”, refiere.


Convencido de su proyecto que había emprendido, afirma que le tomó tres años para que el negocio fuera rentable.


Así, siempre pensando en el cliente, hace tres años con Marynera, decidió ampliar su carta con platos criollos. Recién el año pasado, ya liberado de las deudas por una mala inversión que hizo en una embarcación pesquera, implementó un nuevo local en la avenida Larco donde implementó un escenario para que los fines de semana toque un grupo orquestal.


Perseverancia


El 2017 fue una época difícil que le tocó superar. La primera semana de los embates de la naturaleza en nuestra ciudad, sus ventas cayeron en 90 %, no quiso tomar la decisión de despedir al personal. así que optó por darles 2 días de descanso a la semana con la promesa que en un mes cambiaba el escenario y asumió los gastos.